Malestar en el movimiento obrero: crecen las críticas a la CGT por la falta de un paro nacional y un intento de medida a la Francesa.
La tensión crece puertas adentro del movimiento obrero organizado. Mientras la conducción de la CGT intenta instalar en la agenda un plan de lucha inspirado en las protestas francesas, con jornadas de concientización, acciones sectoriales y medidas escalonadas, en distintos gremios comienza a sentirse un fuerte malestar por la ausencia de una convocatoria a un paro nacional.
"En la historia del movimiento obrero argentino siempre hubo respuestas contundentes cuando los trabajadores fueron atacados. Hoy se pretende reemplazar esa tradición por jornadas de concientización", señaló en reserva un importante dirigente sindical.
Por ahora, la mayoría de las críticas se realizan en privado. En conversaciones informales y reuniones cerradas, varios referentes admiten que existe un creciente descontento con la conducción de la CGT, aunque todavía pocos se animan a plantear públicamente la necesidad de exigir un paro general.
Las diferencias internas comienzan a hacerse visibles y no se descarta que, si el clima continúa deteriorándose, aumente la presión para que la central obrera modifique su estrategia y convoque a una medida de fuerza de alcance nacional.
Mientras tanto, el debate ya está instalado en el corazón del sindicalismo argentino: sostener un esquema de protestas graduales o retomar las históricas herramientas de lucha que caracterizaron al movimiento obrero durante décadas.