Dante Gebel y la batalla espiritual contra el “demonio y la motosierra”
En los últimos días comenzó a circular, primero como rumor y luego como comentario cada vez más insistente, la posibilidad de una incursión política del pastor y conferencista internacional Dante Gebel, una de las figuras más conocidas del evangelismo moderno en la Argentina y América Latina.
Gebel, acostumbrado a llenar estadios y a predicar sobre la superación personal, el amor y la esperanza, aparece ahora mencionado como alguien que podría “dar la pelea” en un escenario mucho más terrenal: el de la política. Y, como no podía ser de otra manera, sus seguidores más fervorosos ya enmarcan esa posibilidad en términos bíblicos y épicos.
“No es nuestra lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Efesios 6:12), suelen citar algunos, sugiriendo que el verdadero enemigo no es una persona sino un modelo. En esa lectura espiritualizada de la realidad, el actual gobierno de Javier Milei aparece caracterizado como una suerte de “demonio moderno”: el ajuste, la motosierra, el mercado como dios y la eliminación del Estado como mandamiento supremo.
Desde esa mirada, la figura de Gebel es presentada casi como la de un pastor-guerrero, alguien dispuesto a “enfrentar al Diablo en su propio terreno”. No faltan las comparaciones con pasajes bíblicos en los que el bien se impone al mal. “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7) se repite como consigna, ahora trasladada del púlpito al debate público.
Claro que, más allá de la ironía y el lenguaje místico, lo que subyace es una discusión muy concreta: el rechazo de amplios sectores sociales a un modelo económico que deja afuera a millones. En ese contexto, algunos ven en figuras religiosas una voz capaz de interpelar a quienes hoy se sienten desamparados. Otros, en cambio, advierten sobre los riesgos de mezclar fe y poder político.
Por ahora, no hay confirmación oficial de ninguna candidatura. Dante Gebel no anunció públicamente su intención de competir en elecciones, pero el solo hecho de que la versión circule habla del clima de época: una Argentina donde muchos sienten que están luchando contra fuerzas invisibles y donde, para algunos, la política se volvió una verdadera batalla espiritual.
Como dice el Evangelio, “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16). Si esta historia termina siendo apenas una metáfora o el inicio de una nueva cruzada electoral, el tiempo lo dirá. Mientras tanto, el relato ya está en marcha: un pastor, un Diablo con nombre y apellido, y un país que sigue buscando salvación.