“Un presente sin conducción: la CGT busca quién tome las riendas”
La central obrera más importante del país, símbolo de unidad y lucha de los trabajadores, atraviesa un momento de incertidumbre, donde sobran las declaraciones pero faltan los liderazgos claros.
En medio de una realidad económica que golpea fuerte a los asalariados —con pérdida de poder adquisitivo, desempleo creciente y paritarias que no alcanzan—, la CGT aparece muchas veces ausente, desdibujada, atrapada en disputas internas y en la búsqueda de equilibrios políticos.
Mientras tanto, las bases piden acción, presencia y conducción.
Sin embargo, en ese escenario comienza a sonar con fuerza un nombre que desde hace tiempo viene tejiendo consensos y sumando voluntades: Cristian Jerónimo, actual secretario de Salud Laboral de la CGT y conductor del SEIVARA (Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina).
Jerónimo se muestra activo, recorriendo gremios, dialogando con dirigentes jóvenes y con sectores tradicionales, con la idea de reconstruir una CGT con proyección, moderna pero con raíces firmes en el peronismo y en la defensa del trabajo argentino.
“Hay que devolverle al movimiento obrero la fuerza, la representatividad y la mística que siempre tuvo”, suele decir Jerónimo en los encuentros sindicales donde su figura gana espacio y respaldo.
En tiempos donde muchos miran para otro lado, él aparece dispuesto a asumir el desafío de conducir, convocando a la unidad, pero también a la acción.
El movimiento obrero necesita conducción, decisión y compromiso. Porque sin conducción, la CGT pierde su esencia.
Y quizás, en medio del desconcierto general, esté emergiendo una nueva generación de dirigentes que entienden que la historia no se repite, pero se honra… conduciendo.