Massa, la tercera posición en este dilema

Massa, la tercera posición en este dilema

Mientras el peronismo profundiza sus internas y todavía no aparecen definiciones concretas sobre el futuro del país, Sergio Massa vuelve a instalarse en el centro de la escena. La posibilidad de una fórmula transversal, acompañada por un gobernador, comienza a circular como una alternativa capaz de reunir al peronismo y captar a quienes alguna vez votaron a Milei y hoy están desencantados.



El escenario político argentino vuelve a mostrar un peronismo atravesado por un dilema que, lejos de resolverse, parece profundizarse. Mientras Máximo Kirchner mantiene fuertes diferencias con Axel Kicillof y Andrés “Cuervo” Larroque —junto con otros dirigentes del espacio— ocupa cada vez más el rol de vocero político del gobernador, todavía no aparecen sobre la mesa definiciones capaces de responder a las preguntas que atraviesan a buena parte de la sociedad.

Kicillof habla de la necesidad de construir una alternativa, pero hay interrogantes centrales que todavía esperan respuestas. ¿Qué proyecto existe para la industria argentina? ¿Qué modelo productivo se pretende impulsar? ¿Qué se hará frente a una reforma laboral que avanza y que podría modificar de manera profunda las relaciones entre trabajadores y empresarios?

Del otro lado de la interna tampoco aparecen respuestas definitivas. El kirchnerismo deberá explicar qué hará frente a las modificaciones laborales que impulsa el Gobierno: ¿se buscará derogarlas, modificarlas o aceptar parte de ese nuevo esquema? Y, fundamentalmente, ¿qué estrategia tendrá el peronismo frente al conjunto de leyes y mecanismos institucionales que se están gestando para dificultar futuras modificaciones?
En medio de ese escenario aparece una tercera posición.
Y allí vuelve a surgir Sergio Massa.

Massa tiene una característica que hoy escasea en la política argentina: preparación, experiencia y cintura política. Fue ministro de Economía, presidente de la Cámara de Diputados, jefe de Gabinete y candidato presidencial. Conoce el funcionamiento del Estado, el Congreso, el mundo empresarial, los sindicatos y las distintas estructuras que componen el sistema político argentino.

Pero, sobre todo, Massa tiene una capacidad que puede resultar determinante en una elección: dialogar con sectores que no necesariamente se sienten representados por el kirchnerismo tradicional, pero que tampoco están conformes con el rumbo de Javier Milei.
Ese puede ser su principal capital político.

Los rumores que circulan en distintos sectores hablan incluso de la posibilidad de que Massa sea acompañado por un gobernador y que esa fórmula pueda convertirse en un punto de encuentro entre diferentes sectores del peronismo, pero también entre votantes independientes y antiguos electores de Milei que hoy comienzan a revisar su decisión.

La clave estaría justamente allí: Massa podría reunir votos propios y ajenos.
Los peronistas que buscan una alternativa al kirchnerismo, los independientes que no encuentran representación, los sectores productivos preocupados por el futuro de la industria y aquellos que votaron a Milei como expresión de rechazo al sistema político tradicional podrían encontrar en una propuesta encabezada por Massa una alternativa distinta.

No se trata solamente de volver al pasado. Se trata de construir una opción que pueda interpretar el presente.

En ese sentido, Massa aparece hoy como uno de los dirigentes con mayor capacidad de movimiento dentro del tablero político argentino. Tiene más cintura política que Axel Kicillof y, por su experiencia y capacidad de negociación, también puede representar una alternativa diferente a cualquier candidatura que eventualmente impulse Cristina Kirchner.
La pregunta, entonces, ya no es solamente quién será el candidato del peronismo.

La verdadera pregunta es quién puede construir una mayoría capaz de gobernar la Argentina que viene.

Y mientras Máximo y Axel discuten el liderazgo, mientras unos hablan en nombre de otros y mientras todavía no aparecen respuestas claras sobre la industria, el trabajo y el modelo productivo, Massa vuelve a ocupar ese espacio que históricamente supo detectar: el centro del tablero.

Una tercera posición que, si logra sumar a un gobernador y construir una fórmula transversal, podría dejar de ser solamente un rumor para convertirse en una alternativa electoral concreta.

Porque en una Argentina donde muchos votantes están buscando dónde ubicarse, quizás la ventaja de Massa sea precisamente esa:
saber hablarle a los propios sin espantar a los ajenos.